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¿Qué es Biomúsica?

Biomúsica es una disciplina que actúa sobre el equilibrio psicofísico de la persona, para favorecer su desarrollo personal y sus posibilidades evolutivas. Ideada a partir de las investigaciones de Mario Corradini sobre el uso consciente del sonido y desarrollada también como disciplina útil para el crecimiento personal. Biomúsica propone una metodología orientada a mejorar la calidad de vida personal y social, y se aplica en un modo directo y vivencial.

La energía humana y el sonido

El organismo humano está constituido por su estructura física y su correspondiente campo bioenergético. Dicho campo engloba y conecta los tejidos, circunda enteramente al individuo como una nube de partículas bioelectromagnéticas, tiene unida a la materia y la abandona en el momento de la muerte física.

El campo bioenergético conduce toda la energía que circula en el organismo y funciona también como canal para la distribución de las fuerzas que han sido generadas o mutadas en el interior de la persona. Experiencias de fuerte contenido emocional –que todos sufrimos alguna vez en la vida- pueden obstacular el libre fluir de la energía, formar estructuras que son como bloques de la misma energía y, con el tiempo, somatizarse.

El sonido es energía. El campo bioenergético y sus bloqueos también lo son. Por lo tanto, el sonido puede intervenir sobre dichos bloqueos y disolverlos por resonancia, como en el ejemplo de la copa de cristal que se quiebra cuando recibe una potente onda sonora.

¿Por qué la música?

El cuerpo es como un instrumento musical que necesita una constante afinación. A través de específicas combinaciones sonoras, se puede intervenir sobre él por resonancia:

• Sobre las zonas del cuerpo. El sonido provocará un masaje sonoro sobre distintas áreas, de acuerdo a la capacidad de resonancia de las mismas.. Es la frecuencia del estímulo sonoro –más que su proveniencia- lo que induce a la estimulación de los mecanismos nerviosos-hormonales, es decir las respuestas físicas a dichos impulsos.
• Sobre el sistema bioenergético, influenciando y modificando su funcionamiento.
• Sobre el sistema glandular, estimulando la producción de hormonas.
• Sobre las ondas cerebrales. El sonido puede inducir al cerebro a lograr una frecuencia de onda deseada en consonancia con la frecuencia que se aplica.

El sonido dirigido

Biomúsica utiliza antiguos conocimientos sobre la influencia del sonido en las personas. Estas “magias” eran conocidas por algunas culturas ancestrales y fueron el origen de métodos que todavía se usan.

Nuestro cuerpo es un receptor de vibraciones sonoras, dichas vibraciones pueden tener múltiples efectos sobre nuestro organismo, nuestra emotividad y nuestro campo bioenergético. Por lo tanto, el concepto base sobre el que trabajamos es muy simple: enviar vibraciones sonoras hacia específicas partes del cuerpo para ayudar a restableces el equilibrio bioenergético. El sonido se transforma sì en una verdadera forma de energía.

Escuchamos con el oído pero también con los huesos, la sangre, los músculos, la piel y toda la materia de la que estamos hechos. Somos materia que vibra: todo el cuerpo i una parte puede entrar en resonancia cuando recibe vibraciones similares a las propias. Cada zona del organismo vibra a distintas frecuencias según el material que la compone. El cuerpo, así, se puede definir como un transmisor de ondas, sensible a las vibraciones sonoras, en particular las que se encuentran en la zona correspondiente a la amplitud de la voz humana, desde las más graves voces masculinas a las más agudas voces femeninas.

El principio activo de la técnica del sonido dirigido consiste en la emisión y la recepción consciente de sonidos: se deben enviar las justas vibraciones hacia la zona corpórea correspondiente. Entonando determinadas notas, en su frecuencia exacta, se acciona por resonancia sobre los bloqueos de energía, disolviéndolos, recuperando la energía que han acumulado, y redistribuyéndola en el organismo.

Los ejercicios con sonido dirigido se basan en la combinación de modos de respiración, la entonación exacta de notas, las producción de ciertas imágenes mentales, en la participación activa del sujeto y en la intencionalidad con la cual es realizada la actividad.

La voz

Nuestra voz posee una gran fuerza curadora, es el principal instrumento del que disponemos para dirigir el sonido hacia la zona que queremos movilizar, influenciando consecuentemente a los órganos correspondientes.

Cantando el sonido más grave que podamos entonar y palpando las zonas de cuerpo donde este tono resuena, podemos sentir sus vibraciones en el pecho y parte del vientre, la espalda y la zona de las costillas. Si probamos con un sonido medio vibrará el cuello, las clavículas, la mandíbula inferior y parte de la nuca. Este segundo sonido se colocará un poco más arriba respecto al primero. Por último, si cantamos un sonido agudo, al volumen más alto que podamos, observaremos que vibran los huesos de la cabeza, la nariz, la frente y el paladar, o sea zonas más altas aún que las anteriores. Esto se debe al hecho de que cada frecuencia resuena en un lugar particular del organismo: mientras más agudo es el sonido- producido o recibido- más hacia lo alto vibrará en nuestro cuerpo.

Lógicamente, los sonidos serán eficaces si son entonados en su frecuencia exacta, con una respiración adecuada, con la posición corporal correspondiente y si son activados durante un cierto período de tiempo.

El aspecto lúdico

En la experiencia práctica hemos encontrado que Biomúsica actúa sobre la esfera emocional, ayudando a superar los efectos negativos de los bloqueos energéticos que se manifiestan bajo la forma de miedos en el accionar de la persona.

Nuestras técnicas son activas y necesitan de una gran participación de la persona. Trabajamos también a través del movimiento corporal, la emocionalidad que lo acompaña y la observación de las imágenes que la música hace emerger en la superficie de la memoria. Con estos objetivos hemos diseñado nuestro sistema de ejercicios, todos ellos con su correspondiente música compuesta especialmente para ellos.

Además, en la primera parte de los encuentros grupales de Biomúsica –antes de los ejercicios energéticos con el sonido dirigido- utilizamos juegos cooperativos. Dichos juegos tienen como objetivo “sacudir” sanamente a los participantes, sacándolos de su inmovilidad, logrando que el cuerpo realice movimientos a los cuales no está habituado, ayudando a la persona a vencer las inevitables resistencias para acercarse al resto del grupo. El primero es un objetivo que tiene a detener y/o alterar la cadena automática de pensamientos, emociones y movimientos. El último objetivo, en cambio, es para sociabilizar e integrar. A nivel muscular intentamos contraer y relajar distintas zonas del cuerpo, descargando las tensiones y cargando positivamente la esfera emocional del sujeto.

El aspecto evolutivo

Biomusica considera a cada individuo como un ser en constante evolución, independientemente de la condición física o psíquica en la que se encuentre. Toda nuestras teorías y nuestras metodologías están subordinadas a este principio. Esto determina una actitud especial en el uso del método y una consecuente respuesta por parte de quien se beneficia con el mismo.

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