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En el tiempo transcurrido desde que empezamos la difusión de Biomúsica, hemos realizado muchas cosas. Viendo hacia atrás considero que, en mi opinión, el resultado es realmente bueno, bello y útil.

Inicialmente Biomúsica fue difundida bajo su aspecto técnico. Me he esforzado personalmente en que fuera tomada así, como una simple técnica que trabaja sobre el cuerpo, la emocionalidad y la energía humana. También hemos tratado de evitar toda connotación filosófica, mística, psicológica o comercial, y de mantenernos neutrales ante toda influencia y tendencia. Sin embargo, hoy puede verse que fueron los mismos hechos quienes han definiendo un perfil para Biomúsica.

Trabajamos en varios países, con idiomas, costumbres e idiosincrasias distintas, y hoy podemos observar que se aplica Biomúsica en hospitales, centros de salud mental, escuelas, universidades, con personas de la llamada tercera edad, con capacidades diferentes y muchas otras áreas sociales, sin olvidar el ámbito de las personas “normales” (por eso Biomúsica es también usada como apoyo para el desarrollo personal, con el objetivo de aumentar la calidad de vida y también favorecer la búsqueda espiritual).

Podemos condensar todo en tres caracteres que definen nuestra disciplina:

  • el carácter multicultural,
  • el carácter social
  • y el carácter evolutivo.

En estas tres palabras podemos marcar pautas para el “movimiento” de Biomúsica, la multiculturalidad de sus alcances, la sociabilidad de su aplicación y el carácter evolutivo de sus fundamentos.

Arriesgamos, entonces, esta definición: Biomúsica es el uso del sonido con objetivos evolutivos, los cuales pueden ser ayudados a través de procesos terapéuticos.

Procesos terapéuticos son todos los senderos de prevención, educación, rehabilitación y de desarrollo personal que contribuyen al crecimiento personal, considerando al individuo como un ser en evolución permanente.

Y recordemos que no se debe subordinar el aspecto evolutivo a lo terapéutico, sino al revés: la evolución personal comprende, entre otras cosas, lo terapéutico, porque no hay terapia verdadera si al mismo tiempo no hay un salto hacia adelante en la evolución personal.

Concluyo expresando tres deseos:

  • El primero: que el carácter multicultural sea difundido, abriendo nuevas ciudades y países.
  • El segundo: que el carácter social sea remarcado, poniendo el acento en la acción de servicio.
  • El tercero: que el carácter evolutivo sea el eje de toda intervención práctica, de toda formación y de toda estrategia de trabajo. Y propongo que quienes trabajamos con Biomúsica llevemos estos conceptos a cada mirada sobre nosotros, sobre los otros y sobre el mundo.

Mario Corradini

 

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